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Espacio Europeo de Educación Superior (EEES)

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El Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) inicia su proceso de construcción en junio de 1999, tras la firma por parte de los ministros de educación superior de 29 países europeos de la llamada Declaración de Bolonia.


Este proceso es complejo tanto por el hecho de ser desarrollado con la intervención de diferentes gobiernos y la participación de universidades y otras organizaciones, como por los ambiciosos objetivos que pretende, entre otros:


• facilitar la movilidad de los estudiantes y la empleabilidad de los graduados en Europa,

• mejorar de la calidad y la competitividad de la enseñanza superior,

• promover el aprendizaje a lo largo de la vida.


Para que se produzca este proceso, la actualización de la universidad pasa por:


• formular planes de estudio en base a competencias, entendiendo por competencia el conjunto de capacidades que una persona pone en práctica eficazmente en el ejercicio de una actividad profesional,

• adecuar las metodologías docentes al proceso de aprendizaje del alumno,

• la incorporación de los créditos ECTS (European Credit Transfer System).


En cuanto a las metodologías docentes se trata de pasar de la exposición magistral al trabajo centrado en el alumno, a través de la lectura, el desarrollo de casos prácticos, la evaluación continua, etc. El estudiante debe asumir un rol más activo y participativo en su propio proceso de aprendizaje, orientado al logro de competencias.


Por otro lado, los créditos ECTS representan el cómputo de horas de trabajo previstas por parte del alumno en toda la actividad que realizará durante su proceso de aprendizaje en una asignatura y tiene en cuenta, por tanto, no solo las horas de estudio, sino también las horas necesarias para realizar las actividades, trabajos en grupo, etc.


En este sentido, IFC incorpora esta filosofía y nuestra visión de la formación se concreta en aspectos como:


• programas formativos diseñados en base a competencias y los objetivos que las promueven, pensando en ámbitos profesionales concretos y las necesidades formativas del alumno,

• modelo pedagógico centrado en el alumno y la actividad que desarrollará en su proceso de aprendizaje, proceso pautado y soportado por un profesor y otros recursos complementarios,

• cálculo de la actividad pensando en créditos ECTS, que en IFC se concreta en una carga lectiva de 25 horas por crédito, carga lectiva que incluye no sólo el tiempo de estudio, sino también la planificación del estudio, la realización de las actividades, la participación en el aula virtual, etc.

• plan docente del módulo, que se concreta en el plan de aprendizaje para las diferentes unidades, permitiendo al alumno organizar su actividad adecuadamente.


La incorporación de estos elementos en nuestra oferta formativa persigue lograr la máxima calidad de la misma.